¿QUÉ ES EL ACTIVO FINANCIERO?

El activo financiero, es aquel instrumento financiero que otorga a su comprador el derecho a recibir ingresos futuros por parte del vendedor. Lo que nos indica, que es un derecho sobre los activos reales del emisor y el efectivo que generen.

Pedro José Rojas Chirinos, nos indica que los activos financieros no suelen tener un valor físico, por lo que el comprador de un activo financiero posee un derecho llamado activo y el vendedor una obligación llamada pasivo, tomando en cuenta que los activos financieros pueden ser emitidos por cualquier unidad económica.

En función de esto, hemos de entender que un activo financiero obtiene su valor de ese derecho contractual, por lo que, a través de estos instrumentos las entidades que poseen deuda se pueden financiar y, a su vez, las personas que quieren invertir sus ahorros consiguen una rentabilidad invirtiendo en esa deuda.

Tomando en cuenta, claro está, que los activos financieros se representan mediante títulos físicos o anotaciones contables, como la cuenta de un banco, por ejemplo.

Esta representación mediante títulos, pasa por tres etapas, la primera de ellas es su emisión, en donde el título no existe y se crea, la segunda etapa es la negociación en los mercados financieros, y la tercera etapa es en la que el título desaparece.

Ahora bien, en función de esto, debemos apreciar que no todos los activos tienen que pasar por las tres etapas, pero en algunos casos sí puede ser así.

En otro sentido, hemos de tomar en cuenta también los dos tipos de mercado existentes  según la etapa por la que pasa el activo financiero:

El primero de ellos conocido como el mercado primario, Es aquel mercado en el que se negocian por primera vez los títulos de nueva emisión.

El segundo recibe el nombre de mercado secundario, que se trata del mercado en el que se intercambian los títulos.

Llegando así, a la conclusión de que un activo financiero se emite, es adquirido por un inversor y, a partir de ese momento, pasa a negociarse en el mercado secundario.

Pero también es importante no olvidar el hecho de que cierto activo financiero puede pasar por una tercera etapa que corresponde a su desaparición o extinción.

Frente a esto, resulta indispensable conocer las características que componen el desarrollo y la complejidad de los activos financieros, considerando que, los mismos tienen tres características fundamentales que son la liquidez, la rentabilidad y el riesgo, cada una de ellas puede variar según el tipo de activo financiero, tomando en cuenta que existe una fuerte relación entre las tres y que por tanto una afectará a la otras.

La rentabilidad, se refiere a que cuanto más interés aporta el activo mayor es su rentabilidad.

La liquidez, representa la capacidad de convertir el activo en dinero sin sufrir pérdidas.

Y por último, la renta representa la probabilidad de que el emisor no cumpla sus compromisos, por lo que cuanto mayor sea el riesgo mayor será la rentabilidad.

Con esto, podemos observar de qué trata la complejidad del activo financiero, y por supuesto, la manera en la cual tiende a desarrollarse.